martes, 19 de marzo de 2013

El regreso (funciones de Propp)

Se remoza y renueva nuestro blog, ahora con la participación de los alumnos de Didáctica de la Literatura (grado de Primaria). Y lo hacemos siguiendo punto por punto a Vladimir Propp para crear el esquema de un cuento.
El grupo compuesto por Sara, Caro, Felipe y Armide, después de una ardua (y entretenida) discusión, ya ha llegado hasta la función número 11 (y prometen continuar):


  1. Alejamiento: La niña ruin vivía en un valle del que sólo se podía salir en helicóptero.
  2. Prohibición: La niña ruin no podía salir del valle por ese medio, ya que no le quedaban puntos en su carnet para conducir helicópteros.
  3. Transgresión: La niña decide subirse en el helicóptero para salir del valle.
  4. Interrogatorio: Choricete va al mercado y pregunta a la abuela sobre la procedencia de los  membrillos que está vendiendo.
  5. Información: La abuela responde que los ha sembrado en su finca del valle.
  6. Engaño: Choricete propone a la abuela asociarse con ella, ofreciéndole una receta fabulosa, que dice conocer, para hacer dulce de membrillo.
  7. Complicidad: La abuela acepta la propuesta y lo invita a su casa.
  8. Fechoría: Choricete roba todos los membrillos a la abuela.
  9. Mediación: La abuela llama a su nieta (la niña ruin) y la pone al tanto del robo.
  10. Principio de la acción contraria: La niña ruin, que casualmente sobrevolaba en helicóptero el pueblo, decide ayudarla y vuelve a su casa.
  11. Partida: La niña ruin entra en la casa de la abuela y, al no encontrarla allí, sale en busca de Choricete.



Cristina, Yanira, Natalia, Federico, Jeremías y David también han llegado a la función 11:



El tesoro de la Flor Negra

Érase una vez un hada llamada Clara. Era muy amiga de todas las flores del bosque excepto de una flor a la que llamaban La flor negra. Detrás de esta flor se escondía una gran historia oscura, pues decían que guardaba un tesoro maldito, pero la curiosidad del hada blanca era muy fuerte y, a pesar de que su madre le había prohibido acercarse a ella, el hada hizo caso omiso a sus palabras. (PROHIBICIÓN)

Un día, Clara aprovechó la oscuridad para acercarse de forma discreta a la flor negra y averiguar si esa historia era cierta, pues se rumoreaba que ese tesoro podía salvar a su madre enferma. Clara no entendía cómo unas monedas podían ayudar a curar a su madre, pero el hada no sabía que el tesoro consistía en otra cosa mágica e inimaginable. (TRANSGRESIÓN)

Al rato de estar hablando con la flor negra, ésta le comenzó a preguntar cosas:
-¿Y tú con quién vives?
-Con mi madre -dijo Clara.
-¿Y dónde vives?
-En el tercer árbol a la derecha, en la rama más vieja que puedes ver.

De pronto, el hada se entristeció al recordar que su madre estaba sola y mala en casa y le terminó contando a la flor que su madre le había prohibido venir a verla y que tenía que irse. Entonces a la flor se le ocurrió una gran idea y le dijo:

-Dale este pétalo de mi parte, para que vea que tengo buenas intenciones y, además, le aliviará de sus dolores.

(INTERROGATORIO, INFORMACIÓN, ENGAÑO Y COMPLICIDAD)

Cuando terminaron de hablar, el hada blanca quedó muy sorprendida, pues la flor negra le había explicado el gran poder de ese gran tesoro. Eran ciertos los rumores de que podía ayudar a su madre y, además, la flor negra le prometió seguir ayudándola. Clara llegó a casa y, a pesar de que intentó entrar sin despertar a su madre, ésta se desveló y, nada más ver a su hija, le preguntó:

-¿Dónde estabas? Me tenías muy preocupada.

Clara le explicó que había estado hablando con la flor negra y que no era tan mala como le había dicho, pues parecía dispuesta a ayudarlas con su problema. La madre, desesperada, le pidió por favor que hiciera caso omiso a todo aquello que la flor le había dicho pues no podía uno fiarse de sus palabras. Pero entonces Clara sacó el pétalo que la flor le había dado y le dijo que eso aliviaría su dolor. Su madre vio la cara de su hija y aceptó el pétalo, a pesar de no estar de acuerdo.

A medida que pasaban los días, el pétalo se iba marchitando y la madre se sentía mejor, pero cuál fue la sorpresa de Clara al comprobar que, al marchitarse del todo el pétalo, la madre entró en un profundo sueño del que nada la despertaba. (FECHORÍA, A11)